En 1960, el gran éxito es una zamba compuesta con alteraciones de tonos y con una línea melódica, no muy precisamente folklórica: Angélica, canto a una figura de mujer muy literaria y convencional. Ventas enormes de discos, realizados por diversos intérpretes, empujan esa canción hacia arreglos en ritmo de bolero o de cumbia, y la proponen como tema de fotonovelas. Su autor era Roberto Cambaré, a quien sin duda le queda un gran triunfo económico
Fuente: Mario Fritzler, laopinion-rafaela.com.ar



Angélica, cuando te nombro,
me vuelven a la memoria
un valle, pálida luna en la noche de abril,
y aquel pueblito de Córdoba.
Si un águila fue tu cariño,
paloma mi pobre alma;
temblando, mi corazón en tus garras sangró
y no le tuviste lástima.
No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi
y tu clavel bajo los árboles robé,
Mis brazos, fueron tu nido; tu velo: la luz
de la luna entre los álamos.
Tus párpados, si por instantes
te vuelven los ojos mansos,
recuerdan, cuando en el cielo de pronto se ve
que nace y muere un relámpago.
La sábana, que sobre el suelo
se tiende cuando la escarcha,
no es blanca como la tímida flor de tu piel,
ni fría como tus lágrimas.